Para promover la ilusión de un paraíso súper capitalista, el dinero tiene que estar en constante movimiento para crear los billones y trillones que son más que nada un indicador de la alta inflación en lugar de una genuina prosperidad.
Pero todo tiene su precio. El agotamiento de las fuentes de petróleo, la contaminación y el calentamiento global son resultados bien conocidos, pero existe una consecuencia aun más seria, raramente mencionada: el agotamiento de las fuentes de agua en el mundo entero.
Burac –Oficina de Saneamiento- es el organismo gubernamental norteamericano que ha construido las represas más grandes en el mayor número de ríos que cualquier otro organismo en el mundo. Es interesante que Daniel Beard quien recientemente se retiró como Comisionado de la Oficina de Saneamiento es uno de sus principales críticos
En la segunda mitad del siglo XX, el Banco Mundial gastó alrededor de $75 mil millones en la construcción de grandes represas en 92 países.
Menos de la mitad de todas las represas fueran evaluadas ecológicamente antes de su construcción y aun menos contaban con la aprobación de la gente que fue desplazada. Sólo desde el cambio de siglo, se ha comenzado a considerar el medio ambiente, lo económico y lo social.
La ingeniería moderna del agua comenzó con la Represa de Hoover de Burac en el Cañón de Boulder en el Río Colorado en 1935. También en ese momento se realizó la gran Represa de Gran Coulee en el Río Columbia.
La mayoría de los sistemas hidrográficos, incluyendo los veinte más grandes y los ocho de mayor diversidad biológica, el Amazonas, el Orinoco, el Ganges, el Brahmaputra, el Zambezi, el Amur, el Yenisei y el Indus, tienen represas. La mayoría de los ríos que han sobrevivido a esto se encuentran en la tundra ártica y en los bosques boreales nortes.
El viejo cuento de cómo los ríos subían a las montañas, buscaban el agua de los afluentes y finalmente arrojaban su flujo en el océano es ahora una ficción. Muchos ríos mueren en el camino. El Nilo en Egipto, el Río Amarillo en China, el Indus en Paquistán, el Colorado y el Río Grande en los Estados Unidos, todos están cayendo lentamente en la arenilla a miles de millas del mar.
En Inglaterra, las colinas se están secando, al menos 40 de 160 riachuelos de yeso están en peligro. Las compañías de agua: Wessex Water, Thames Water, la mid-Kent, etc., son empresas capitalistas, más interesadas en la ganancia en libras que en lo que suceda a los ríos o al agua.
El agua no es un recurso estático. Se mueve constantemente a través del suelo, las formaciones geológicas, la bajada de los ríos, las profundidades del océano, congelamiento y derretimiento, evaporación en el aire y la formación de nubes que vuelven a caer en forma de lluvia.
Los acuíferos deberían ser el recurso número uno o así pareciera. El volumen de agua allí es grande, confiable y listo para ser bombeado a la superficie. Pero bombear un acuífero lo vacía para siempre, a menos que sea vuelto a llenar, y los pozos se sequen completamente. En la India, los granjeros cuyos padres sacaban agua de los pozos con un balde, ahora cavan pozos de más de un kilómetro en las rocas y aun así no encuentran agua.
Por alguna perversión de la naturaleza, muchos de los acuíferos más grandes están en los desiertos y virtualmente no pueden ser recargados porque no hay lluvia. Las mayores cantidades se encuentran en los poros de las rocas arenosas en el Sahara y la Península Arábiga o bajo el interior de Australia y las llanuras altas y áridas del oeste norteamericano. Sin dudas, pueden ser bombeados, pero probablemente sólo un décimo del uno por ciento de agua fresca de los acuíferos del mundo sea reemplazado.
Los tres ríos de mayor flujo, el Amazonas, el Congo y el Orinoco, todos pasan a través de junglas inhóspitas. Estos tres solos transportan casi un cuarto del agua, y dos más de los diez primeros, el Lena y el Yenesei en Siberia, corren mayormente a través de desechos árticos.
En los países también, el agua puede ser distribuida inconvenientemente. La mayor parte de la India recibe toda la lluvia en 100 horas durante 100 días.
El problema ahora está llegando a la escasez de agua. Alrededor del 70% de toda el agua extraída de los ríos y de reservas subterráneas se reparte en 270 millones de hectáreas de tierra irrigada que proporciona un tercio de la comida mundial. Esta adquisición global masiva ha mantenido a los graneros del mundo completos (y a los capitalistas contando dinero), pero ha vaciado a los ríos.
En los años ’60 y ’70, poca gente se daba cuenta de que los nuevos cultivos genéticamente modificados eran realmente muy eficientes para proporcionar aun más cultivos por hectárea, pero muy ineficientes cuando se tenía en cuenta el uso de agua. El mundo crece dos veces más que los alimentos, como lo hacía hace una generación, pero extrae tres veces más agua de los ríos y los acuíferos subterráneos para hacerlo.
Seis países tienen la mitad del total de la provisión de agua fresca renovable en su territorio: Brasil, Rusia, Canadá, Indonesia, China y Colombia. La gente de los países más secos tiene la mayor necesidad de irrigar los cultivos.
Israel drena el Río Jordán hacia distintos caños antes de que este alcance el país que tiene su nombre. El enclave del desierto palestino, la franja de Gaza, es la unidad política de agua más deseada en la tierra, con sólo 140 litros de agua subterránea salobre por habitante por día.
Los israelíes cultivan desde el desierto de Negev hasta la frontera con Gaza. Visto desde Gaza, sus invernáculos brillan bajo el sol, devorando el agua que debería estar alimentando los cultivos palestinos.
Esta es la costa de una cuenca de drenaje del desierto que comienza en territorio palestino en el banco occidental al sur de Jerusalén, luego pasa a través del desierto de Negev en Israel y fluye hacia el mar a través de Gaza, donde abastece el acuífero a través del pequeño humedal costero. O eso hacía. Los israelíes han construido represas en el Wadi. En estos días, poca agua llega a Gaza. La mayoría es utilizada para irrigar los campos de Israel y el humedal se ha convertido en un sumidero de aguas residuales.
En el banco occidental, existe un viejo túnel que transporta el agua desde las colinas por encima del pueblo de Madama. El pozo y el túnel son muy viejos y el túnel concentra pequeñas partes de manantiales de las colinas y las lleva al pueblo. Se encuentran túneles similares a lo largo del banco occidental. Son antiguos sistemas para capturar agua. Muchos se han secado, dado que sus vierteaguas se han caído.
En los ’50, cuando los palestinos vivían bajo la tutela jordana, el banco occidental contaba con una amplia cantidad de agua. Por lejos, más lluvia caía y llenaba los acuíferos que los palestinos necesitaban. Pero al crecer la población israelí, comenzaron a tomar el agua del acuífero occidental al cavar pozos cerca de la frontera. Muy pronto, ya estaban tomando más del agua debajo de banco occidental que los palestinos alguna vez habían tenido
El vierteaguas bajo el acuífero occidental comenzó a caerse y los dos ríos, el Yarkón y el Taninim, murieron. El lecho del Yarkón se convirtió en una alcantarilla abierta para las comunidades de Tel Aviv. Cuando Israel tomó el control del banco occidental, luego de la Guerra de los Seis Días de 1967, se hizo dueño del agua y a los palestinos se les ha prohibido cavar nuevos pozos y rara vez se les permitió reemplazar los antiguos.
Típicamente, los palestinos tienen un cuarto del agua que su vecino israelí tiene y paga más por él que los israelíes.
Desde los ’70, Egipto ha tenido que importar crecientes cantidades de alimentos debido a que no había suficiente agua para sostener las nuevas variedades que surgían. Un cuarto de los cultivos de la India ha sido creado utilizando agua subterránea que no es reemplazada por las lluvias. En otros casos, la sal de la irrigación del agua está invadiendo sus campos y convirtiendo a muchas áreas en estériles e inútiles.
La mitad de las represas hidroeléctricas producen significativamente menos energía de la prometida. Las represas construidas para irrigar los campos no son mejores. Un ejemplo es la represa de un millón de dólares de Kariba construida en el Zambesi en 1959. Creó el lago más grande hecho por el hombre en una llanura rica donde habían vivido 57.000 habitantes de Batonga. Lejos de beneficiar, el proyecto resultó en la expulsión de la gente de Batonga y los dejó destituidos en campos de refugiados, mientras que la electricidad y el agua de la represa iban a las corporaciones multinacionales que poseían minas de cobre.
La represa Manantali en el Río Senegal en África occidental eliminó las corrientes que proporcionaban libre irrigación para medio millón de granjeros. La represa Akosombo de Ghana inundó un área de tierra fértil del tamaño del Líbano, mientras que proporcionaba una insignificante cantidad de energía vendida a bajo precio a una compañía de fundición de aluminio norteamericana.
La verdadera locura sobre las represas hidroeléctricas en lugares como el Amazonas ha surgido recientemente, donde la vegetación destruida del bosque inundado está produciendo altas cantidades de metano, uno de los gases de efecto invernadero que se considera responsable del calentamiento global.
La reserva de Balbina en la selva tropical del Amazonas, 150 kilómetros al norte de Manaus en el Río Uatuma, un afluente del Río Amazonas, está fétida, llena de malezas y mosquitos, la destruida vegetación en el bosque anegado está produciendo altas cantidades de metano.
Hasta recientemente se pensaba que los gases provenían mayormente de la vegetación atrapada bajo el agua y que la pudrición de la vegetación pronto desaparecería y las emisiones cesarían. Esto es impreciso, dado que la pudrición puede ser muy lenta. También porque mucha de la vegetación podrida no proviene de la reserva, sino que flota hacia el río que se drena en la reserva. Sin las reservas, la descomposición ocurriría en un río bien oxigenado y produciría dióxido de carbono, mientras que las reservas tropicales a menudo contienen poco oxígeno y generan metano en su lugar.
¿Qué sucederá cuando los ríos se sequen? ¿La sal está esperando convertir todo en polvo?
El oeste norteamericano será el epicentro de la siguiente crisis de agua.
No es una exageración decir que el agua ganó el oeste. Los 2.300 kilómetros del Río Colorado que drenaban la doceava parte de los Estados Unidos son la fuente de vida de 7 estados. Desde los ’30, muchos de sus cañones han sido anegados para formar reservas. Se captura tanta agua que la cantidad que alcanza el mar ha caído a casi cero, dejando al delta del Colorado achicharrarse bajo el sol. La naturaleza ha sacrificado a los granjeros. Lo que una vez era un rico paisaje donde los jaguares y los castores deambulaban no ha visto agua fresca desde 1993.
Dos gigantes reservas controlan el flujo de la parte media del Colorado. El Lago Mead, construido en 1930, y el Cañón Glen, en 1964. Las dos reservas recolectan agua de la nieve derretida en las Montañas Rocosas que llenan el río.
Hace más de un siglo, más de 25 kilómetros cúbicos de agua fluyeron en el Golfo de California cada año. En 1922, los abogados dividieron las partes del río entre estados, una cantidad que sumó 20,5 kilómetros cúbicos que deberían haber dejado agua de más, pero desde entonces el flujo se ha visto disminuido. Desde 1999 hasta 2003, el promedio del flujo bajó a 8,7 kilómetros cúbicos.
La crisis de la sequía continuó hasta comienzos de 2005 y la Oficina de Saneamiento dice que el flujo promedio del río tardará diez años en rellenar las reservas. Si la sequía persiste, toda la región se encuentra en serios problemas.
La mayoría de los observadores de la política hidrográfica del Colorado creen que los días en los que las aguas del salvaje río podían ser utilizadas para irrigar cultivos no durarán mucho más y, si la escasez de agua no desalienta a los granjeros, la sal puede ser el factor decisivo. Los expertos declaran que la cuenca del Colorado eventualmente se verá cubierta de sal y quedará estéril debido a ella. A lo largo del río, la sal está tapando el sistema, fluyendo cuesta abajo de las cabeceras de los arroyo de las Rocosas. El río y la extensiva irrigación provocada por el hombre y la red de drenaje que circula sus aguas se han convertido en un vasto sistema para recolectar y distribuir la sal.
Casi toda el agua que fluye en el Colorado deja que el río múltiples veces irrigue los campos y retorne a través de los drenajes. Pierde el volumen del agua en cada paso del recorrido a través de la evaporación y recoge la sal de las rocas locales, por ende, aumenta la concentración de sal en el agua mientras ésta va cuesta abajo.
Hasta los ’60, el Mar Aral cubría un área del tamaño de Bélgica y Holanda combinadas y contenía más de 1000 kilómetros cúbicos de agua. Era conocido por sus aguas claras, su variedad de peces, playas y puertos de pesca. El mar está dividido ahora en tres piletas hidrosalinas que contienen alrededor de un diez por ciento del agua que contenía antes.
La causa de este desastre es la muerte de los dos grandes ríos que una vez drenaron Asia Central hacia el Mar Aral. El mayor es el Amu Darya, alguna vez llamado el Oxus, que era tan grande como el Nilo y se inicia en el Hindú Kush de Afganistán, pero ahora, como su pequeño gemelo, está perdido en las tierras del desierto, entre las montañas y el mar.
Los ingenieros soviéticos se las ingeniaron para derivar casi todo el flujo para irrigar los campos de algodón plantados en el desierto. Este fue uno de los más grandes ataques a los ríos más importantes. En ningún otro lugar de la tierra se muestra más vivamente lo que puede suceder cuando los ríos mueren.
Lenin en 1921 indicó a las repúblicas sur de la nueva Unión Soviética que “la irrigación hará más que cualquier otra cosa para revivir el área, enterrar el pasado y hacer la transición hacia el socialismo más certera."
Bajo su sucesor, Stalin, las granjas de las regiones fueron convertidas en “colectividades” dirigidas por Moscú que plantaban algodón para las fábricas textiles de la Rusia europea.
Alrededor de los ’60, los canales removían una importante cantidad de 40 kilómetros cúbicos de agua de los ríos, pero el Mar Aral permanecía completo, en parte porque las lluvias habían sido buenas y también porque los sistemas de irrigación habían retornado gran parte del agua al mar como drenaje. Pero entre 1965 y 1980, el área de tierra irrigada se duplicó más. Asia Central se convirtió en una de las áreas más irrigadas del planeta, con 8 millones de hectáreas de campos y un 85% de todos los campos de la cuenca del Mar Aral estaban plantando algodón. Ya no había lugar para huertos, viñedos, campos de trigo y vegetales.
Pero esta maravilla de organización llevó las semillas a su propia destrucción. Los canales más nuevos estaban proporcionando agua a las áreas más secas con los suelos más pobres y las grandes cantidades de agua nunca retornaron al río, pero se acumularon en suelos anegados, se evaporaron de los campos o fueron drenadas al desierto. La razón más grande de esta dispersión fue la creación en los ’60 del Canal de Karakum, el cual interceptaba al Amu Darya en su camino hacia las montañas.
El canal ha tomado 500 kilómetros cúbicos de agua del río y ha llevado dicha agua fuera de la cuenca del Mar Aral. Nada de eso regresará jamás. Alrededor de 1990, cuando el imperio soviético implosionó el mar, estaba recibiendo un décimo de su flujo natural y su volumen había bajado dos tercios.
Nadie puede escapar al deterioro del clima. Una vez el Mar Aral moderaba el duro medio desértico, refrescando los veranos, haciendo los inviernos más cálidos y asegurando las precipitaciones. Desde su desaparición, los veranos han sido más cortos y más calurosos, los inviernos más fríos y más largos y las precipitaciones han bajado. La región está hecha estragos por las tormentas de polvo, que traen consigo químicos de granja del mar del drenaje de las décadas pasadas. Incluye pesticidas de larga duración como el lindano, el DDT y la fosalona. Se han encontrado rastros en la sangre de los pingüinos antárticos y en los bosques noruegos.
Aunque la dispersión de los pesticidas es alarmante, hay todavía una amenaza más devastadora en las tormentas de polvo y es la sal.
Por supuesto, esta no es la historia completa. El manejo irresponsable de la ingeniería de agua ha provocado un desastre en otros países: la India, Australia, China, África Occidental… Sin embargo, hay ideas más ambiciosas para el futuro.
China tiene un plan multimillonario para mover las aguas del Yangtze al norte. Y Bush (suficiente para que todos comiencen a dudar) está pensando en los Grandes Lagos y el Yukón. El Congo y el Ebro son también las víctimas señaladas.
Y toda esta loca vuelta continúa con el Banco Mundial repartiendo fondos para que Monsanto pueda sembrar sus semillas consumidoras de agua y arruinar el medioambiente con pesticidas.
La información que se encuentra arriba fue tomada del excelente libro “Cuando los ríos se secan” de Fred Pearce.